Otra vez más de lo mismo. El mismo populismo barato y falto de propuestas reales. Así podría definir el panorama para las elecciones municipales 2006 a la Alcaldía de Lima.
Luego de escuchar los debates de los últimos días, me quedó clarísimo que el actual alcalde ofrece un recuento de sus obras, aunque no menciona claramente su proyecto para Lima en los próximos años. Simplemente pide una carta blanca. Cierto, se ha hecho mucha obra en Lima, bastante más de lo que recuerdo en los recientes períodos, pero también es cierto que hay grandes temas, sobre todo los referidos a seguridad y a temas sociales que se han dejado de lado.
Por otra parte, los postulantes al sillón municipal -salvo un par que han intentado perfilarse, ya bien con propuestas específicas (mapa del delito de Lima), ya bien con consignas partidarias casi caudillescas (fujimoristas, anyone?)- se han dedicado a ofrecer lo que mejor les ha ocurrido el "ingenio". Etiquetas como "amigo", "taxista", "ama de casa", "joven estudiante" y "ambulante" se han dejado oír de labios de casi todos los candidatos, tratando de jalar a su favor a estos sectores más vulnerables, mientras que las críticas al período de Castañeda han llovido por todas partes, algunas con menos criterio que otras, sólo con afán de marcar una diferencia del tipo "él hizo esto, yo no lo voy a hacer".
Yo me pregunto: ¿es tan difícil ofrecer propuestas? No hablo sólo de promesas electorales o frases de balconazo. Me refiero a planes reales de gobierno, proyectos-ciudad con concepción de futuro. Realmente me pregunto si alguno de los candidatos en esta ocasión, de los tantos y tan variopintos que hoy se presentan a las elecciones, tiene en su mente una idea de lo que quiere que sea Lima de acá a cuatro años, de acá a veinte, y cómo su plan de acción puede llevar a mi querida ciudad, desde donde está, hasta esa meta vislumbrada.
Será que no nací para la política, pero pienso que cualquier candidato serio debería, por lo menos, tener una visión de futuro, de qué es lo que espera para su período, y cómo éstas se relacionan y se encandenan. Así, al menos, podría ofrecer algo más que promesas baratas a los electores.
Pero supongo también que estamos acostumbrados a las promesas baratas. ¡Qué pena!
Por mi parte… bueno, qué me queda… de lo que hay, que en realidad no es mucho… me quedo con el candidato más sólido (o menos vacío, en este caso), y es el actual alcalde. No por tantos méritos, sino porque al menos no la ha fregado y porque parece que está haciendo cosas. Dentro de su período me parece haber percibido una visión de Lima en el futuro, nebulosa, imprecisa, pero visión al fin y al cabo. Espero que su reelección confirme mi intuición.
Y a decir verdad… en el reino de los ciegos…
~ El Doc
Democrático… qué me queda…
P.D. Pero si por mi fuera… ¡¡¡yo voto por Gisselle!!! ¡¡¡Gracias por prestarme tu imagen para este post, preciosa!!!
