Archivos de la categoría ‘Rayes mentales’

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¿Será LA persona ideal?

abril 18, 2007
 
 Entre las cosas que discutimos con mi grupo de mejores amigos (alias Los Piratas), uno de los temas más recurrentes tiene que ver con el sexo opuesto y nuestra relación con ellas. Valga decir, cómo es que estas niñas se comportan, por qué se comportan como se comportan, cómo nos ha ido recientemente en nuestros encuentros en el campo de batalla (para los solteros) o cómo estamos manejando la cooperación inter-género (para los que ya estamos ennoviados, amarrados, comprometidos o llámese como mejor se quiera llamar).
 
Sin embargo, uno de los típicos tópicos de discusión es: "¿Y cómo debería ser la pareja ideal?". ¡No, no me refiero a eso, enfermazos! La pregunta va por el lado de la lista de requisitos -si es que debe haberla- o, en todo caso, en los lineamientos generales para saber si una relación tiene posibilidad de tener algún futuro más allá de un plancito nocturno y punto.
 
Hace unos días, dos amigos del grupo enviaron sendos artículos referidos sobre el tema. Uno de ellos, más general y más serio; el otro, más dirigido a hombres y un poco más chacotero, menos serio y hasta algo machista. Sin embargo, salvando las distancias, los dos tienen ciertos puntos en común que vale la pena revisar.
 
Antes de poner los artículos, quisiera indicar que yo no creo en las listas de requisitos estrictas, pero sí tengo una especie de guía para ver si una chica podría ser algo más que un agarre (al menos, en cuanto a mí concierne):
 
  1. Me gusta físicamente. No es que sea un cuero, pero al menos me tiene que llamar la atención.
  2. Me gusta conversar con esa persona. No es una cara bonita, es alguien con quien podría compartir un café, una noche de copas, una caminata o incluso una hamburguesa de dos lucas. Es alguien que me parece interesante más allá de una discoteca o una cama. Esto incluye, por supuesto, habilidades sociales, sentido del humor, inteligencia, etc, etc.
  3. Tenemos gustos en común. Las parejas completamente iguales son completamente aburridas y suelen caer en decadencia. Sin embargo, las parejas completamente distintas, por más que eso suene atractivo al inicio, pronto se dan cuenta de que, sin una base común, enfoques comunes u objetivos medianamente alineados, no hay dónde construir una relacion estable.
  4. Tenga su propio espacio. Es el contrapeso del punto 3. Si no tiene su propio espacio, o va a depender mucho de mí (cosa que no soporto) o no va a aportar nada y va a esperar que yo solo jale la relación. No, gracias.
  5. Puedo confiar en ella. Es decir, puedo confiar en lo que me dice, en las cosas que me cuenta y sobre todo, en que va a decirme la verdad o va a ser sincera conmigo, al menos en las cosas que me conciernen o que yo debo saber.
  6. No tenga problemas para hablar de sexo, ni de ningún otro tema importante para la relación. Complemento del punto 5, resalto el sexo porque es uno de los temas con los que muchas chicas se cortan, pero es un punto importante en una pareja. Si es virgen o no, si quiere hacerlo o no, si se cuida o no, qué le gusta, etc, etc. No necesito un reporte detallado de su historial, pero sí me interesa, al menos, conocer las cosas que me van a afectar. Lo mismo para cualquier otro tema que sea picante o peliagudo en la relación y que pueda influir sobre ésta.
  7. La pueda ‘ver’ en mi futuro (mediano plazo). Para mí, el más importante lineamiento. Si puedo ver a esa persona a mi lado en el mediano plazo, como una pareja operativa, entonces las cosas pueden marchar bien. Yo puedo querer mucho a una persona, parecerme muy graciosa, gustarme, etc; pero por causas A, B o C no puedo ver a esa persona conmigo (ya sea porque veo roces familiares, temas de distancia, imposibilidades que tarde o temprano van a saltar, divergencia de objetivos, incompatibilidad de caracteres en temas importantes, u otros), esa persona puede ser una genial compañía, hasta una amiga cariñosa o una salida, pero no es material para novia permanente, entendiendo que, a los 28 años, ya no miro a ninguna novia como un pasar el rato, sino como alguien que eventualmente (y en un relativamente corto plazo) podría candidatear a esposa y madre de mis futuros críos.

Ahora sí, luego de indicada mi opinión… los dejo con los dos artículos. A pesar de su diferencia de estilos… hay mucho de parecido en ellos.

OJO: REITERO LA ADVERTENCIA – AQUELLAS PERSONAS QUE CREAN SE PUEDEN SENTIR OFENDIDAS POR UN TEXTO ALGO MACHISTA SOBRE EL TEMA, NO LEER EL SEGUNDO ARTÍCULO TITULADO "PUNTOS A TENER EN CUENTA PARA LA EVALUACIÓN DE UNA CANDIDATA". ESTÁN ADVERTIDOS (aunque, si lo hacen y pueden soportarlo, se van a ganas su par de risas).

Y ustedes, mis estimados… ¿qué opinan?

 

~ El Doc

 


 
LAS NUEVAS NORMAS DE LA ATRACCIÓN
¿Crees saber qué es lo que hace falta para conectar con alguien? Prueba nuestro método actualizado de cosas que realmente funcionan.
 
Por Nina Malkin
 
Cuando se trata de encontrar el amor, hay unas cuantas verdades que son tan irrefutables que cualquier persona soltera que las ignorara sería un loco. Quizá estés convencida de que puedes saber si alguien te atrae en cuestión de segundos. O puede que seas de la opinión de que el primer beso lo dice todo: si ves fuegos artificiales, no debes dejarlo escapar; y si es un fracaso, hay que cortar por lo sano. Aunque estas máximas románticas tienen sus defensores, los expertos insisten en que estas afirmaciones no son ciertas en el mundo de las citas de hoy en día. En resumen, hay que renovar muchas de las reglas que siguen los solteros. Con este propósito, hemos consultado a expertos en la materia para actualizar los trucos para encontrar a la persona con la que encajar.
 
 
Norma antigua: puedes saber si alguien te atrae en tres segundos
Norma nueva: no puedes saber si alguien te atrae hasta la tercera cita
El “amor a primera vista” es una idea romántica muy conocida. En este mundo nuestro que se mueve cada vez más rápido es muy práctico pensar que puedes saber inmediatamente si conectas con alguien. Pero los expertos recomiendan tener un poco más de paciencia, dar un plazo mínimo de tres citas para estar seguro de que es una buena pareja (o no). El motivo: la gente es un manojo de nervios en la primera cita, empieza a tranquilizarse en la segunda cita, pero sólo en la tercera cita la gente se puede relajar realmente y empezar a compenetrarse. Aunque las chispas al principio son bonitas, no son una garantía del potencial a largo plazo de una persona. “Un ingrediente importante de una relación es asegurarse de que los valores de ambas partes coinciden, y llegar a descubrir esto lleva tiempo, discusión, observación, e interacción personal, no una impresión inicial basada en pistas superficiales,” dice James C. Piers, doctor, profesor y director del programa de trabajo social en la Universidad Hope en Holland, Michigan. Así que no descartes a alguien – ni caigas rendida a sus pies – hasta que no hayas actuado con la diligencia debida. 

 
Norma antigua: tu pareja debe cumplir todos los puntos de la “lista de requisitos”
Norma nueva: una “lista de requisitos” es perfecta en papel, pero el papel no te dará calor por las noches
Puedes comprobar todos los atributos que quieras – apariencia, pasado, estudios, trabajo, salario – pero, a no ser que estés preparando tu amor en un laboratorio, te estás perdiendo muchas cosas. Por supuesto, debes tener criterio y no conformarte con alguien que fume dos paquetes diarios y no quiera tener hijos, cuando tú eres alérgica al tabaco y estás deseando tener familia. Pero conformarse sólo con la perfección es poco realista. “Las listas de requisitos son una receta clásica para tener citas sin éxito,” dice el consejero matrimonial Hu Fleming. “Ponen demasiados límites y no permiten que surja la química, que es más intangible y valiosa.” Intenta ser flexible, sobre todo cuando se trate de atributos físicos o materiales como la altura, el salario o el color de pelo. Después de todo, sólo porque alguien mida 1,90 m, sea rubio y tenga un sueldo de seis cifras no significa que te vaya a hacer feliz, así que hazte un favor y usa tu lista de deseos sólo como un factor más para decidir quién es la persona adecuada para ti.
 
Norma antigua: los opuestos se atraen
Norma nueva: los opuestos se distraen
Salir con alguien diametralmente opuesto puede hacer que te sorprendas con una persona realmente nueva y diferente, bromas estimulantes y chispeantes relaciones sexuales para hacer las paces – pero mantener una relación con tu polo opuesto puede resultar desagradable. “La clásica pareja que no tiene nada en común excepto sus encendidas peleas funciona en el cine, pero en la vida real esa atracción fracasa pronto,” dice Alyssa Wodtke, coautora de “Verdades, Mentiras y Citas en Internet: Los Secretos para Encontrar Pareja en Internet.” “Si no os gusta hacer las mismas cosas, no tendréis nada que hacer fuera de la habitación. Y si no queréis las mismas cosas para el futuro, ¿qué clase de futuro vais a tener?” No estamos diciendo que tengas que romper con tu clon, pero lo ideal sería alguien que complemente tu personalidad (lee la regla siguiente para conocer los detalles).
 
Norma antigua: su colección de discos (o DVDs o libros) es exacta a la tuya; así que tenéis que ser almas gemelas
Norma nueva: estás buscando a una persona, no a una lista de reproducción
A veces conoces a alguien y tenéis tanto en común que estáis seguros de que eso tiene que ser amor. Los dos habéis estado en al menos una docena de conciertos de Phish y os sabéis de memoria las obras de Michael Moore. Pero no hay que confundir gustos idénticos con química. En realidad, es mejor si vuestras aficiones no son exactamente las mismas. No sólo porque os dará la posibilidad de abrir vuestra mente y experimentar con nuevas actividades, sino que además no tendréis problemas para respetar una sana independencia. “Algunas de las mejores relaciones son aquellas en las que las dos partes tienen aficiones distintas y entienden los conceptos “su tiempo,” “mi tiempo” y “nuestro tiempo,” dice Hu Fleming. Así que tómate como algo bueno el pasar algún sábado separados – tú disfrutando de tus clases de baile y tu pareja haciendo la ola en un partido de fútbol.
 
Norma antigua: vuestro primer beso tiene que provocarte cosquillas en el estómago
Norma nueva: vuestro primer beso no tiene ninguna importancia
En los cuentos, un maravilloso primer beso lleva a un final feliz; ¡eso explica que le demos tanta importancia a ese primer acercamiento! Pero hay multitud de razones para que el primer beso de una excelente posible pareja sea malo (los nervios o un escenario incómodo) y exactamente la misma cantidad de razones para explicar por qué el primer beso del Sr. o Srta. Perfección sienta tan bien (quizá porque te has pasado con la bebida). “Un beso puede ser una experiencia romántica o erótica con una persona que te resulte atractiva, pero una relación fracasa si no hay cualidades más complejas como tener los mismos principios,” dice James C. Piers. Así que en lugar de mandar a paseo a alguien después de un beso mediocre, sonríe y acércate lentamente para dar el segundo beso, en ese momento o en la próxima cita. Confía en nosotros, no te arrepentirás.
 
Norma antigua: cuando se trata de amor verdadero, piensas en esta persona constantemente
Norma nueva: cuando se trata de amor verdadero, pensar en esa persona te hace sentir bien
¿Se ha convertido “Siempre pienso en ti” de Elvis Presley en la canción que explica lo que sientes por tu pareja? Eso no tiene que ser necesariamente lo mejor. Estar pensando continuamente en otra persona no es amor, es obsesión, y estar obsesionado no se corresponde con estar ante una buena pareja,” dice Hu Fleming. En el fondo, funciona mejor como indicador la calidad de esos pensamientos que la cantidad. “Si tienes sensaciones cálidas y agradables cuando piensas en tu pareja, eso indica que tienes una relación basada en la estabilidad, la confianza y una fuerte amistad, lo que se supone que hará que funcione bien en el futuro,” dice James C. Piers. Si, por el contrario, tu relación te impide dormir porque te pasas la noche analizando los e-mails de tu pareja buscando mensajes ocultos que revelen sus verdaderos sentimientos, puede que estés persiguiendo a alguien que no quiere estar contigo.
 

PUNTOS A TENER EN CUENTA PARA LA EVALUACIÓN DE UNA CANDIDATA

Muchos se han preguntado que requisitos debe cumplir una mujer para que pueda ser considerada material para flaca. Con los siguientes puntos no solo pretendemos poner fin a la controversia, sino advertir a todos los incautos que se dejan cegar prematuramente por cupido y caen absurdamente en las garras del amor.
 
Nota: basta que no cumpla con un requisito para que la evaluada quede descartada.
 
La evaluada debe ser una mujer que:
 
1. SEA MEDIANAMENTE DECENTE
Como todo entra por los ojos, la susodicha debe ser por lo menos atractiva para el evaluador. No tiene que ser una modelo ni mucho menos riquísima.
2. ENCAJE EN TU ENTORNO SOCIAL
Ello implica familia, amigos cercanos, de juerga y círculo laboral.
3. NO JODA EN EXCESO
Es mundialmente conocido que mujer que no jode, es hombre (o jode a otro). La idea es que no joda mas allá de los límites de la razón. P.e. no llamar todo el puto día, no pedir kekos cada cinco minutos, no hacer escena de celos, entre otros. Para tener siempre presente, lo que jode como amiga, multiplícalo por 1 000 000. No lo olvides.
4. NUNCA LE HAYA SACADO LA VUELTA A UNA PAREJA ESTABLE
"Once a bitch, always a bitch". Es de saber que una relación se basa en la confianza. Es necesario que cada persona tenga su espacio y con dicho precedente, no hay lugar a la confianza. En caso no se haga caso de este requisito, cualquier cosa que suceda será exclusiva responsabilidad del evaluador.
5. NO TENGA UN PASADO TORMENTOSO
La flaca (así como el carro) se respeta. Eso implica que no se puede estar con una flaca que ha sido levante de medio Lima, y sea conocida en el medio como una furcia. Además, no puede ser ex-interna del Centro Victoria (o similares). Agravante máximo: TENER HIJO.
6. NO SUELTE RÁPIDO
Se presente como un indicio de una falencia del punto anterior. Soltar rápido = perra maldita. Ojo: el tiempo corre durante la etapa de "salidas", no dentro de una relación formal.
7. NO TENGA KK EN LA CABEZA
Entiéndase que no puede ser zapato, calabaza, ojota, corcha, etc. La evaluada puede ser cague de risa, no joder nunca; sin embargo, si no soporta una conversación medianamente seria por un tiempo aceptable, queda totalmente descartada.
8. TENGA SENTIDO DEL HUMOR
Como a nadie le gusta estar con una perra malhumorada, es necesario poder cagarte de risa con ella, como si estuvieras conversando con un pata. Ojo: la payasita o la arma-chacota del grupo, NO VALE UN CENTAVO.
 
9. VIVA CERCA
Si bien al principio las distancias se acortan, quien no ha sentido la molestia después de haber visto una película (con jateada incluida) hasta la 1:00 a.m., y tener que levantarse a dejarla hasta el otro extremo de la ciudad. Máximo distrito y medio de distancia. P.e. La Molina – San Borja (Salamanca no cuenta como San Borja).
10. JUERGUEE SOLA (PERO NUNCA TANTO)
Este requisito funciona como una válvula de presión, mientras la huevona esté distraída con sus amigas va dejar de joder al punto que permitirá al evaluador tener su propio espacio. Ojo: ello no quiere decir que juerguee como pendeja cada vez que pueda y termine tirada en piso como chapita de inka kola o levantándose huevones.
 
PLUS (FRIVOLIDADES): los siguientes, si bien no son requisitos, pueden aumentar el puntaje de la evaluada (a discreción del evaluador).
 
Que:
a. Sea virgen (o si no lo es, que haya aprendido de pocos).
b. Tenga caña, o en su defecto, maneje.
c. No tenga una familia de mierda.
d. Tenga jato en la playa (vale dos puntos si es en Asia).
e. Viva sola.
f. Se haya operado los mangos (o los tenga buenos naturalmente).
g. Comparta gastos (Hoy por ti, mañana por mi).
h. Comparta el mismo apetito sexual (mejor si lo supera) del evaluante.
i. Tenga amigas ricas (pa los broders, pe).
j. Sea socia (VIP) de las discotecas más concurridas.
k. Piercings: sólo ombligo y/o lengua.
l. No tenga miedo a experimentar.
m. Le guste el fútbol.
n. Juegue winning (ésa es pa’ casarse).
o. Prefiera el hilo dental sobre todas las cosas.
p. Prefiera la píldora anticonceptiva.
q. No tenga problemas para viajar.
r. No tenga amigos gays.
s. Sea adicta al gimnasio.

t. Tome cerveza, nada de whisky con red bull, ni cojudeces como apple martini o wadas caras.
 
 
Se agradece el apoyo para la realización de este manual a JC, Luchano; Renzo, Bean, Augusto, Avisto, Andre, Goncho, Papaya, Bud, Pepe, Carlos, Ramiro, Doc, Choco, Metálica, Guindón, Dieter; todos compartieron sus opiniones y sus experiencia pasadas y presentes.
 
 
Gracias.
Saludos,
La Comisión de la Verdad

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Viviendo el presente

octubre 18, 2006
 
 
 
 
Dos amigos recibieron noticias que cambiaron el rumbo de sus destinos la semana pasada.
En su caso, las noticias estuvieron relacionadas al ámbito personal. Una pareja, o ex-pareja, que les informó de algo que cambió el enfoque que le estaban dando a sus vidas, a sus planes a futuro. De repente y, como por arte de magia, algunos planes se derribaron como un castillo de arena en marea alta.
Sin embargo, en el mismo instante, nuevos objetivos surgieron. Nuevos planes, metas, acontecimientos que les han llevado a replantear sus respectivos nortes y salir al sol, nuevamente, llenos de esperanza.
No siempre es lo amoroso lo que cambia. A veces, una puerta se cierra. Una oportunidad se pasa. Sí, pues, la vida es un constante ir y venir de cambios, de acontecimientos. Eventos que suceden al azar y, repentinamente, nos llevan a dar una vuelta de campana. Así es la vida.
Pero también la vida nos pone nuevos eventos, nuevos amigos. Tal vez alguien que no conocemos nos está esperando en alguna esquina a la que nos faltan algunos pasos para llegar. El pasado es bueno para los recuerdos y los álbumes de fotos, pero el camino está allá, en la otra dirección. Todo el tiempo que nos quedemos mirando el álbum será tiempo perdido para sacar nuevas imágenes en esta aventura tan loca y maravillosa llamada "vida".
Yo también recibí una noticia. También reaccióne a ella, primero con dolor, luego con esperanza. Hoy tal vez no era el día. Pero mañana… eso no lo sabré si no empiezo a caminar hoy.
Alguien me dijo por allí: En el ámbito afectivo, evita mirar al pasado con melancolía e intenta vivir el presente de forma positiva. Justo ese día. Justo en el momento en que lo necesitaba.
Para tí, para ustedes, mis amigos. Allí van esas palabras.
 
 
 
¡Adelante, y con rumbo norte!
 
~ El Doc
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¿Esto es amor o vocación de saco de box?

octubre 12, 2006
 
En la mañana estaba leyendo journals y me topé con el journal de Ashley, una amiga que vive en medio de una palta existencial ENOOORME entre si debe continuar o no con el novio. Básicamente, su relación con el novio dista años luz de distancia de lo que es la relación con un novio normal, o cuasi-normal; sin embargo, un tema de introversión y de falta de confianza le ha hecho difícil relacionarse últimamente con otras personas, así que el susodicho es uno de los pocos "amigos" que le quedan.
Sin embargo, el punto que llamó mi atención hoy fue la descripción y detalle que hizo de las últimas salidas con el novio, tocando varios puntos: su falta de atención, su falta de tiempo, incluso su falta de colaboración económica a las salidas de ambos. Dicho en buen cristiano: el novio la para plantando para irse con los amigos, pero es ella la que lo cura y lo atiende cuando termina mal por esas salidas (resaqueado, algo que comió mal, ampollas en los pies, etc); cuando salen juntos, el novio ni le pregunta lo que quiere, trae cualquier cosa (normalmente, lo que le gusta a él) o le trae cosas que ya sabe (tienen como dos años y pico de relación) que a ella no le gustan y, en general, no la toma mucho en cuenta; a la hora de pagar, es más duro que trasero de robot, pero le pide a ella que le dé más dinero para comprar algo más (más de una vez, algo más PARA ÉL). Ella se desvive tratando de atenderlo, de comprarle cosas que le gusten, de estar allí para él, etc, y él le recrimina porque alguna vez tuvo que llevarla a su casa y gastaba gasolina o tenía que levantarse temprano o irse más temprano sólo por recogerla o llevarla.
Al menos, eso es lo que ella dice.
Ahora, la chica no es fea, incluso diría que es bonita, bonita cara, buen cuerpo, algo llenita pero está en eso… o sea, no es una chica fea. No es una chica tonta tampoco, escribe bien, se expresa bien… en principio, parecería que es una chica bastante capaz de conseguir algo mejor.
Ok, claro. Es posible que haya cosas de su carácter que no conozca y que sean las que expliquen muchas cosas de esta relación, pero no quiero entrar en eso. Quiero quedarme con la situación y lo que ella dice sobre la misma.
¿Por qué a alguien le interesaría quedarse en una relación así? Si la cosa es tan triste, ¿por qué ella no lo ha puesto ya en su lugar, le cantó sus cuatro verdades o lo terminó?
Bueno, lo que ella dice es que ya lo hizo. Ya le dijo las cosas, ya le dijo que estaba harta, ya lo terminó. Y sin embargo, sigue regresando con él, sigue quedándose allí. Cuando ella le dice algo, el novio le dice "ya, ya" y prácticamente, se sienta en la nota. Cuando lo terminan, el novio le llora, le dice que la extraña, que ella es mala por dejarlo, le parte el corazón por la lástima y al final, ella termina regresando.
 
¿Es eso amor? ¿O simplemente unas ganas de sufrir sublimes?
 
En algún otro post ya hablé sobre la forma como yo veo al amor. Ahora quisiera ver qué es esto, o más bien, qué podría estar causando una situación como ésta, desde el punto de vista de ella.
Suponiendo que todo sea tal como lo cuenta, el novio es un maldito chupasangre aprovechador, ¿no? Entonces, ¿por qué sigue con él? ¿Por qué le es difícil desconectarse y, sobre todo, por qué el novio le llora cuando terminan?
Simple: ella lo hizo así.
Tal como los niños chiquitos, en su afán de engreír al novio y sobreprotegerlo, de regalarle cosas, de atenderlo y tal, ella le dijo con sus actos que estaba dispuesta a hacer todo por él. Cuando él empezó a reaccionar volviéndose más egoísta y aprovechádose más, ella no sólo lo empezó a perdonar, sino que siguió con el mismo tratamiento a ver si obtenía una reacción más favorable (es decir, que él empezara a ser más atento). No se dio cuenta de que este exceso de engreimiento, de mimos y de cariño incondicionales eran lo que estaban avivando su egoísmo, su aprovechamiento. Sobretodo porque, conforme pasa el tiempo, el novio empieza a pensar que es su OBLIGACIÓN darle todo eso, que él debe esperar eso y que ella es mala si se lo deja de dar. Es decir, ya lo acostumbraron. Ahora, a ver quién lo desacostumbra.
Más aún: cuando ella le reclamaba algo, y él no le hacía caso, y ella decidía quedarse con él, le estaba diciendo "Ok, no me importa que me ignores cuando te digo que algo me molesta, con tal de quedarme contigo me lo callo y me lo trago". Cuando ella lo terminaba y él le lloraba y ella regresaba con él, el novio entendía que bastaba con llorar y hacer pataleta para volver a la situación de comodidad. Ella le decía "no quiero verte llorar, prefiero acceder a lo que pides a soportar tu llanto".
Por supuesto, él aprendió muy bien la lección.
Ok, entiendo que hay una situación de soledad y confianza en todo esto que hacen que a Ashley se le haga más difícil desligarse del novio; sin embargo, sus acciones la ponían a ella en una situación delicada. ¿Y ahora? Ella se enfrenta a una decisión muy fuerte, cada vez más difícil.
Primero: o trata de hacer reaccionar al novio, o termina con él, o sigue con él. Si elige esta última otra vez, pues se repite el círculo vicioso, puesto que reforzaría lo que el novio ha aprendido.
Segundo: si decide tratar de hacer reaccionar al novio, ya sea mediante una discusión, pidiéndole cambios o lo que sea, el novio puede hacerle caso (improbable, por todo lo que ya ha aprendido) o ignorarla o tratar de minimizar lo que le dijeron o hacer una escena de "¿ves cómo eres mala conmigo?". En este caso, ella tiene otra vez las mismas opciones que al inicio: o sigue en la lucha, o patea el tablero y lo deja, o acepta. Si acepta y se queda con él, vuelve al caso 1. Si sigue con la discusión, vuelve a este mismo punto.
Tercero: si decide terminar, lo que puede pasar es que el novio regrese a tratar de renegociar (improbable, dado lo que ya sabe), regrese llorando piedad (pero en realidad, esperando que va a pasar lo de siempre) o no sea él quien inicie el acercamiento, pero le mande mensajes subliminales de "todo se acabó por tu culpa", "tú eres la mala de la película" y similares. En ese caso, ella puede intentar renegociar bien, aceptar que el novio regrese (con un sentimiento de culpa terrible, más aún si usaron la táctica de la mala de la pela) o mantenerse firme en su decisión.
Lo importante aquí es "mantenerse firme en su decisión". Si ella no está dispuesta a demostrar que realmente va a cumplir lo que dice (ya sea su actitud de renegociar o nada, o terminar de una vez y seguir con su vida), el novio le va a hacer pisar el palito y, además, va a reforzar lo que ya aprendió. Si ella no demuestra carácter y vuelve a ceder, pues el novio va a hacer de las suyas por siempre… o hasta que ella se harte y lo bote a patadas, con mucho más dolor para cualquiera de los dos.
Ok, es cierto que las estrategias evasivas duelen menos… hoy. En realidad, lo único que se hace es posponer la gran pelea para después, y además pagando las pequeñas peleas y sinsabores con intereses más altos que los de un usurero. Al final, posponer una conversación SIEMPRE termina peor, ya sea por la gran pelea o porque, en algún momento, uno despierta y dice "¿cómo es posible que haya perdido TANTO tiempo de mi vida en este plan?"
Difícil situación la de mi amiga Ashley… y mientras ella no demuestre coraje para salir de la sartén, pues va a seguir bien frita.
 
 
~ El Doc
 
P.D. ¿¿¿De cuándo a acá los Spaces controlan por palabras prohibidas???? Al parecer, hay ciertas palabras que no se pueden poner en el título… a mí me prohibió decir "punching bag".
 

PLEGARIA DE LA MUJER
 
SEÑOR…
 
Yo te pido:
Sabiduría para entender a mi hombre,
Amor para perdonarlo,
Paciencia con sus malos actos,
y bondad para tratarlo…
 
Porque, Señor,
si te pido FUERZAS…
 
 
…LO PARTO A PATADAS!!!!!
 
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Encontrando un sentido

octubre 5, 2006
 
Ayer conversaba con alguien que me dijo que no estaba muy convencido de lo que hacía. Mejor dicho, no estaba convencido de si eso era lo que quería hacer; porque sí estaba convencido del efecto de su trabajo, de los logros y la posición obtenida en poco tiempo. Sin embargo, no estaba convencido de que ése era su lugar ni de si su posición allí sería larga.
 
No quise ahondar en más detalles, pero entendí muy bien lo que me dijeron. Creo, un poco, que es eso lo que nos pasa a muchos: estamos en un sitio porque bueno, hay que pagar las cuentas, los estudios, los gastos de la familia y otra serie de facturas, que a veces tenemos que seguir en un trabajo que no es completamente satisfactorio, que no es precisamente lo que queremos o para lo que nos llamaron, pero bueno, un poco qué nos queda. Y, sin embargo, el tiempo sigue pasando y en algún momento va a llegar la elección: ¿satisfacer las cuentas, o mi satisfacción, que es lo que realmente cuenta?
 
Creo que todos estamos de acuerdo en que hay que trazar la línea en algún momento. La pregunta es: ¿cuándo? ¿Hasta qué punto se puede postergar la decisión, postergar la vida por un plato de lentejas o un fajo de billetes, decir del próximo año no pasa? Hay momentos de quiebre en el que estas decisiones llegan solas pero, salvo que nos toque uno de esos momentos, nuestra inacción puede quedar en un stand-by que puede tomar meses o años.
 
No tengo una respuesta a esta pregunta. De hecho, a veces yo mismo me la planteo, dado que lo que hago actualmente me gusta, en parte, pero tiene cosas que realmente me descuadran. Sin embargo, sigo diciendo que cuando me vaya a hacer el doctorado… Van dos años que voy pateando la decisión, por distintos motivos, es cierto, pero la decisión se posterga. Así que no tengo la respuesta. No me puedo quejar del ambiente de trabajo: las comodidades que tiene realmente hacen llevadera la jornada. Lo que no me termina de gustar propiamente es lo que hago, a pesar de que sé que realmente contribuye y estoy haciendo una diferencia que puede impactar en mucha gente, si es que salen las cosas que tenemos en mente. Estoy plenamente convencido de que mi trabajo puede cambiar muchas cosas, ahora, más que nunca.
 
Y sin embargo, no termino de convencerme de que es lo que realmente quiero hacer. ¿Hasta cuándo?
 
 
 
A veces, encontrarle un sentido al sin sentido es más difícil de lo que parece.
 
 
 
~ El Doc
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Tan fieles como nuestras opciones?

agosto 16, 2006
 
 
 
El otro día estaba leyendo un artículo del boletín Great Sexpectations y había una discusión sobre el tema de la infidelidad entre los lectores de dicho boletín. Que si algo es o no es infidelidad, que si un beso, flirtear con alguien, coqueteos por internet… en fin, una serie de cosas que ya he leído en más de una ocasión y que, a mi parecer, no tienen respuesta más que dentro del ámbito de una pareja y de lo que ellos acuerden que es ser infiel y lo que no lo es.
 
Lo que llamó mi atención fue, más bien, la afirmación de un lector que inmediatamente generó debate. Su afirmación, bastante cínica desde cierto punto de vista, pero bastante realista desde otro, era la siguiente: "somos tan fieles como nuestras opciones". O sea, en buen cristiano, lo que quiere decir no es necesariamente que siempre vamos a ser infieles en caso tener la opción de serlo, sino que nuestro óptimo va a cambiar de acuerdo a las opciones de pareja disponibles. Es decir, por ejemplo, que la mayoría de hombres, por más fieles que hayan sido siempre a sus parejas, no resistirían la tentación si un día se aparece, digamos, Jennifer Aniston, o Brooke Shields, o Katie Holmes o no sé, el SUPER cuero con el que siempre han soñado, y les hace una propuesta indecente.
 
Por supuesto, salieron los que apoyaban la idea y los idealistas que decían "NUNCA", que ellos jamás le harían eso a sus parejas por más que se aparezca quien sea. Sin embargo y, analizándolo fríamente, la propuesta no deja de tener sentido. Digamos, si lo que uno busca es maximizar la satisfacción, normalmente uno elige entre el conjunto de parejas posibles a aquélla que lo llena más a uno(a), digamos, en todos los sentidos en los que considere relevante analizar una propuesta de pareja. Entonces, si de la nada apareciera otra pareja en el conjunto de parejas posibles… ¿eso no podría llevar a cambiar la selección óptima de pareja? Algo así como cuando aparece una nueva marca de jugo que nos gusta más que la que siempre nos gustaba. ¿No pasa igual?
 
OK, no soy tan desgraciado, simplemente juego de abogado del diablo. Ingresemos la variable "nivel de relación" a la discusión. Tal vez haya personas que no considerarían nada si es que se trata de un choque y fuga, pero tal vez si la nueva persona pudiera ser material para formar una relación más o menos estable… ¿cambia la respuesta? Digamos, si la persona nueva estaría dispuesta a empezar algo serio y eso es lo que ustedes buscan, y la persona nueva es mejor, más compatible, más cercana a su pareja ideal, como quieran, con ustedes… ¿lo harían?
 
Esta es otra de esas preguntas que no tiene respuesta única, en todo caso, es un tema para consideración. Yo… no sé, nunca me ha pasado tan así… yo me tomo algún tiempo viendo cómo me llevo con las personas con las que salgo como para no caer en este caso, pero supongo que si realmente encuentro a alguien que es más compatible conmigo que mi actual pareja… y la cosa se pinta como para una relación de largo plazo… y realmente estoy interesado en esta nueva persona… pues hablaría con mi pareja, para que las cosas queden claras. No me gustaría sacarle la vuelta, pero tampoco quisiera dejarla pensando que algo puede ser cuando yo mismo he reconocido que no es.
 
Y ustedes, ¿qué piensan?
 
 
~ El Doc
 
Es cierto que somos tan fieles como las opciones que tenemos? Mejor dicho… es cierto que, si cambian nuestras opciones (las personas con las que podríamos tener algo), podríamos ser infieles?
Sí, por supuesto… todo depende de a quién le podamos echar mano.
No, si una persona es fiel, lo será aunque su ídolo (hombre o mujer) le diga "haz conmigo lo que quieras".
Depende… si la opción es para algo de largo plazo… pues sí… pero una pareja fiel no cambia a su pareja por un choque y fuga, sólo porque haya aparecido la oportunidad de la nada.
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Gesto de unión

agosto 1, 2006
 
 
- Y me dices que te haces entender inmediatamente por más gente que haya?
 
- Por supuesto. Sólo necesito hacer el gesto adecuado y recibo el servicio que requiero.
 
- ¿Ah, sí? ¿Y si quieres llamar al mozo?
 
- Simple. Levanto la mano y hago así. (mueve la mano hacia sí, como echándose aire, la palma hacia sí, la mano en el aire).
 
- Cierto. ¿Y para que te limpie la mesa?
 
- Por favor… ésa es más simple. (con la palma hacia la mesa, mueve la mano en círculos, como si pasara un trapo).
 
- Buena voz. ¿Y para que te traiga la cuenta?
 
- ¿A tí te falta ‘calle’, verdad? Mira y aprende. (con los dedos juntos, como si agarrara un bolígrafo, mueve la mano en el aire como si firmara un voucher).
 
- Te las sabes todas, ¿no? ¿Y cómo harías para pedir una chela?
 
- Ah… no… (piensa un momento). Eso sí que no se puede.
 
- ¿Cómo que no se puede? ¿No que te las sabías todas?
 
- (Abrazando al amigo) No pues, mi estimado… en que en ninguna parte del mundo un peruano chupa solo… así que, para pedir chelas…
 
 
 
 
…mínimo se piden de a dos!!!
 
¡Salud, Perú, carajo!
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Cuando el tráfico se pone pesado…

abril 18, 2006
 
 
Es curioso cómo cuando todo tiene que salir cruzado, sale cruzado, ¿verdad?
 
Yo no sé qué pasó, pero creo que todos los conductores de Lima se pusieron hoy de acuerdo para estar molestos, estresados, apurados o simplemente, con ganas de joder al prójimo. Sea como fuere, hoy día me han tratado de cerrar, cruzar, hacer maniobras peligrosas a unos centímetros de mi carro o simplemente, correr como locos para meterse en mi carril a 100 por hora, más que en todos los días de este verano. ¡Es que simplemente era acojonante ver cómo toda, pero toda la ruta desde la oficina a mi casa era un campo de batalla!
 
No sólo había un tráfico impresionante, colas de colas de carros, combis, micros, taxis, motocicletas, bicicletas, peatones, triciclos y demás, sino que todos estaban seguros de que eran invulnerables y se metían en tu carril como si estuvieran muertos de ganas de entrar al baño y fuera el único baño libre en kilómetros a la redonda. Por supuesto, tras algunas cerradas y unas cuantas cuadras, una vez que pasé al modo ‘Supervivencia’, me volví invulnerable también y creo que habré cerrado a dos buses y a tres camiones, no sé, pero ya había un momento en el que primero te metías y luego mirabas… de lo peor.
 
Hay veces… hay cada día en la pista…
 
En fin, es irónico, casi casi metafórico, diría yo, ¿no?
 
Mi cabeza ha estado igual todo el día. Atorada con ideas que daban vueltas, se cerraban el paso, se cruzaban, se metían y no dejaban fluir las cosas con normalidad. No sé… ha sido un fin de semana para pensar en muchas cosas. Muuuuchas cosas.
 
Si estás oyendo la canción que he puesto, debes saber más o menos de qué hablo. Y ahora… ¿a dónde, si siempre se vuelve nunca y un poco viceversa?
 
 
~ El Doc
 


 
MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA CONDUCIR EN EL PERÚ (o ¿"turismo de aventura"?)
 
 
Si alguna vez se encuentra en la necesidad de manejar por las calles peruanas, el contenido de este manual lo ayudará a llegar a su destino……… al menos eso esperamos. Está redactado como si fuese un juego… porque manejar en el Perú es todo un juego.
 
 
Manual de Supervivencia para conducir en Perú
 
 
1.-  Al encender su vehículo:
Implore al Poder Supremo y encomiéndese al cuidado divino para su protección contra los peligros que encontrará en las calles peruanas.
Tenga mucho cuidado con los conductores ‘Marcha atrás’ seguros. Esta clase de conductores son famosos por salir marcha atrás sin importarles mucho por lo que pueda haber en el camino.  Si se topa con uno de estos conductores entonces Ud. se encuentra en condiciones de poner en práctica ‘el saludo peruano de conductores’ (ver próximo párrafo).
 
2.-  El saludo peruano de conductores:
Para saludar a un conductor peruano baje lentamente su ventana y,  con tono grave y fuerte pronuncie "La puta que te parió", pueden incluirse, al final de la expresión, sustantivos calificativos como gordo de mierda, cabro reconchatumadre, aprista, vieja infeliz, etc., etc. (escoger el más adecuado para la ocasión).
De todas maneras esté siempre preparado para responder con un "Vete a la concha de tu madre", en caso de que el otro conductor lo haya saludado primero.
 
3.-  Luces direccionales:
Si un conductor en otro carril enciende su luz direccional, NO LO DEJE ingresar a su carril.  De hecho, presione el acelerador y manténgase próximo a él. Es probable que el conductor intente saludarlo, pero Ud. ya sabe exactamente que hacer (ver párrafo anterior).
 
4.-  Semáforos:
Estos interesantes artefactos suelen encontrarse en las intersecciones de las calles sin tener ninguna razón aparente, pero si están ahí por algo será.
Es muy probable encontrar conductores detenidos observando como cambian las luces de colores (una experiencia fascinante).
Los oficiales de tránsito creen que cada color tiene un significado que el conductor debe respetar.  De la observación se ha determinado el significado de cada color.
*  Luz Amarilla:  acelere su vehículo tanto como sea posible.
*  Luz Roja:  esta luz permite pasar a 5 ó 6 vehículos más, después de su encendido.
*  Luz Verde:  reduzca la velocidad y espere a que los 5 ó 6 vehículos atraviesen su luz roja.
Nota:  es vital tocar la bocina a los 0,5 segundos del encendido de la luz verde.
 
5.-  Cambio de carril:
Antes que nada, no importa lo que vaya a hacer, nunca encienda su luz direccional porque estimulará la reacción de otro conductor para no dejarlo pasar (véase ‘Luces direccionales").
Evite observar al conductor que viene por el carril al que desea pasarse, y sin el menor reparo introdúzcase descontroladamente con su vehículo, se sorprenderá al darse cuenta que no es necesario más que un par de centímetros entre vehículo y vehículo.
Para efecto de mantenerse en un determinado carril, a menor velocidad vaya al carril de más a la izquierda para ganar mas saludos de los que estén apurados. En ese momento será saludado por no menos de tres conductores.
Para perfeccionar su cambio de carril, existen diversas técnicas, por ejemplo intente acelerar su vehículo drásticamente y en cuestión de segundos, no deje de observar el fenómeno de reacción en cadena producido por el conductor de atrás, en medio del caos cambie de carril y acelere.
 
6.-  Embotellamientos:
Durante los embotellamientos de tráfico se realizan varias actividades divertidísimas, tales como:
*  Toque su bocina rítmicamente.
*  Retoque su maquillaje (generalmente, esto se da en conductoras solamente).
*  Pierda peso sudando como un cerdo, debido a la carencia de aire acondicionado.
*  Salude a otros conductores.  No necesariamente a los que provocan el embotellamiento.
*  Perfeccione su técnica de cambio de carril.
*  Juegue a ver que tan cerca puede detenerse del parachoques del vehículo de adelante.
*  Si el embotellamiento es un semáforo, aproveche en hacer sus compras de fruta, chicles, cigarros o cualquier producto de primera necesidad que le ofrezcan.  No se olvide pagar con billete grande para demorar el vuelto y así ganar mas saludos.
 
7.-  Peatones:
Estos individuos son una molestia para los conductores peruanos. En caso de encontrar a alguno de estos particulares personajes, acelere y muéstrele quién es el jefe.
En las intersecciones, ceda el paso al peatón y en cuanto lo tenga en la mira tírele su vehículo encima. Si no llega a tocarlo, suelen ser bastante hábiles, no se preocupe, seguramente lo habrá asustado lo suficiente.
 
8.-  Autopistas:
Formación cuello de botella:  Para la ejecución de este tipo de formación, los vehículos deben bloquear todos los carriles conduciendo a la misma velocidad y yendo de lado a lado (así se evita que otros vehículos intenten pasarnos).  Es importante conducir a unos 40 km. por debajo de la velocidad máxima permitida.  En pleno cuello de botella, las bocinas son un condimento a elección ……….  disfrútenlo!!!!!!!.
 
9.-  El cambio de carril ‘Triple’ (pre -requisito, dominar "Cambio de carril"):
Este movimiento requiere de muchísima precisión y creatividad. Consiste en pasar de un carril a otro, y luego al subsiguiente, en cuestión de segundos y más o menos en la misma maniobra o en dos maniobras muy seguidas.
Debe ser ejecutado rodeado del mayor número de autos posible y en cuestión de segundos, para crear lo que algunos catalogan como ‘pánico general’.
 
10.-  Peajes de autopista:
Todos sabemos lo que es estar apurado y no tener cambio para ingresar a los carriles de ‘Pago Exacto’.  Con ese fin se han desarrollado técnicas para su comodidad.  Introdúzcase en el carril de ‘Pago Exacto’, con un billete de S/. 100, cuando llegue a la cabina de pago exclame con cara de asombro: "Caracho!, me confundí de carril!", si el cobrador se niega a aceptar su billete, entonces señale la imponente cola de vehículos que se ha formado detrás suyo y diga:  "¿Puede decirles que saquen sus vehículos? así saco el mío".
Ignore los millones de saludos que recibirá, y sonría (usted va a ganar).
 
11.-  Combis:
Imagínese estar ubicado en un gigantesco juego de Pacman en donde usted es el Pacman (de una sola vida) y los monstruos son unos vehículos de transporte llamadas COMBIS.
Las combis están diseñadas para perseguirte, empujarte, hacerte girar, sacarte de la pista, tirarte contra el primer muro disponible y la diversión es NO DEJARSE.
Acércate a una combi y se inicia el juego. El saludo peruano se manifiesta aquí en toda su grandiosa expresión, pero tiene que añadir aquí las frases "indio émierda, o "serrano conchetumadre"…….. muy divertido.
Para jugar, conviene recordar que las combis tienen la ventaja de estar autorizadas a detenerse en cualquier parte (en medio de la pista, en un cruce, en el carril izquierdo, en diagonal, en sentido contrario) y que tienen prohibido detenerse en los paraderos.
Además, tienen la obligación de parase en las luces verdes a esperar pasajeros, generalmente cuantas mas luces verdes dejan pasar, mas puntos de bonificación obtienen.
Si es macho, juegue.
 
12.- Tombos:
En el Perú hay unos mendigos exclusivos para vehículos, llamados Tombos.
Estos mendigos están uniformados de verde, usan botas y llevan un gorrito verde o una especie de casco blanco tipo zafari y disponen de un silbato negro con el que te avisan que has sido elegido para que les des tu voluntad.  Trabajan solos o en grupos, y generalmente los encuentras al lado de los semáforos malogrados y cruces no definidos.
El vulgo los llama tombos pero al dirigirte a ellos debes llamarlos jefe, o jefecito.  Son íntimos amigos de las combis y pueden ser tuyos también si les das tu voluntad con cierta frecuencia.
Recuerda que el juego consiste en que a mejor carro más te pararán, parar taxistas o combis es puntaje negativo en sus juegos.
Prepárate a comprarles polladas te dará bonificación especial.
 
 
ES NUESTRO DESEO QUE SE DIVIERTA.
NO DEBERA TENER BREVETE PARA PARTICIPAR,
SUERTE.
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Paternidad y responsabilidad (¿o irresponsabilidad?)

marzo 20, 2006
 
 
 
Paternidad. Difícil palabra, ¿verdad? De un tiempo a esta parte he empezado a pensar mucho en lo que tal situación significa. No por mí, aún no, sino por muchas personas que me rodean y que de una forma u otra se han visto sorprendidos por la grata (o no tanto) noticia de que pronto van a formar parte de los homenajeados en el Día de la Madre o del Padre. Por supuesto, en algunos casos tal noticia es recibida con mucha alegría, o con una dosis de miedo, o de la repentina sensación de responsabilidad… y en otros casos es recibida con pánico, un freaking out fenomenal, negación, culpabilidad (sobre todo al otro, del tipo "¿pero no que no había peligro? ¡Eso pasó por comprar condones baratos!) y hasta sindrome de incendio. Es decir, luego del fuego de la pasión, el padre se hace humo.
 
De un tiempo a esta parte, gente cercana a mí viene y me cuenta (con buena o mala cara, dependiendo del caso), que se mandaron a encargar a un nuevo terrícola. En algunos casos, es con mezcla de alegría y miedo (como una amiga que espera trillizos) o de alegría y susto (como otra amiga q está con amenaza de aborto y el padre no tiene las bolas suficientes como para asumir la responsabilidad) como un amigo que me cuenta que ahora hay que ahorrar más porque, claro, la que se le viene. ¿Se casa? No, no quieren, pero van a seguir juntos y él va a cumplir su rol de padre. O al menos es lo que dice, y yo le creo.
 
Bueno, claro… ser padre (y madre, obviamente y más aún) implica muchos cambios… desde cambios de hábito y de costumbres, hasta – en algunos casos – de estado civil… todo para afrontar el futuro cambio de pañales. Y es que un bebé al mundo es algo tan precioso pero tan complicado como la instalación de un rubí de relojería fina, y así debería ser tratado. Sin embargo, y tal vez porque no me ha pasado (y si me pasó, nunca me enteré), no puedo entender cómo puede haber personas que, teniendo todo lo necesario para protegerlo, deciden abortar. He escuchado chicas de 22 que, muy sueltas de huesos, me dicen que abortarían en caso de quedar encinta "porque no podrían seguir divirtiéndose". O sea… ¿QUÉÉÉÉÉ? He escuchado amigas contarme que sus parejas les dijeron que o abortaban o se podían olvidar de verles la cara. Nuevamente, ¿QUÉÉÉÉÉ? ¿A qué cabeza retrógrada y desquiciada se le ocurre eso? O sea… ¡no jodan! Literalmente, ¡no jodan! Si están bien grandecitos para meterse entre las sábanas, deberían estar igual de grandecitos para asumir las consecuencias del revolcón. Y si no, pues amárrense la cuestión o pónganse un corcho, no sé, para que después no estén lamentando consecuencias con cosas tan importantes como es traer un bebé al mundo.
 
No sé si me gustaría ser padre ahora. Supongo que no está en mis planes, pero sí quisiera serlo y, si lo tuviera que ser antes de lo planeado, pues bienvenido sea. Me da pena y a la vez orgullo por una amiga que me cuenta que va a tener que sacar adelante a su futuro hijo porque el novio no lo quiere reconocer, pero ella está dispuesta a salir sola de esto. Este post es para tí, pequeña.
 
Y para los que están allá afuera… piensen en lo que hacen, ¿sip?
 
 
~ El Doc
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Año nuevo…

enero 2, 2006
Tres… dos… uno… ¡Feliz Año Nuevo!
 
¿Cuántas veces hemos celebrado esa ceremonia simbólica de contar hacia atrás, casi casi como esperando que el nuevo año que llega entre por la puerta cargado de bondades, cual un Papá Noel algo atrasado, cargando con su saco de regalos y parabienes? Un nuevo año. Es decir, el fin de un año que ya se nos va, viejo y gastado, dejándonos en cambio un año limpito, como un cuaderno en blanco, listo para escribir en él nuestras nuevas esperanzas y nuevos proyectos, pero sobre todo esperando que sus páginas nos traigan historias màs alegres que las del año que acaba de pasar.
 
Y es que la celebración del Año Nuevo, ¿no es en el fondo, eso? ¿No es, en verdad, ni la celebración del paso de un 31 a un 1 - cosa que ocurre en muchos meses - ni el paso de un año a otro, sino la celebración de un tiempo nuevo, un "borrón y cuenta nueva" en el cual se espera que las cosas se puedan hacer mejor, que las circunstancias sean mejores,que la suerte – esa casquivana y volátil compañera – esté al fin de nuestro lado? Por ello, siempre los deseos de año nuevo, las cábalas (para viajar, para tener dinero, para el amor, para la suerte en general) y sobre todo, las ya famosas resoluciones. "Este año prometo que…". Todo tan pintoresco y, sin embargo, todo tan simbólico. Como niños en el primer día de clase esperando – esta vez – no estar tan cerca del rojo y sí de recibir algún premio en el salón de clase.
 
Huelga decir que la fiesta de año nuevo, además de ser una soberana excusa para pegarse una soberana tranca (y, en algunos casos, otras cosas más que la moral y las buenas costumbres no me permiten poner aquí), se convierte en un momento en el que las cosas no importan, en el que todas las penas se dejan atrás, en la medida de lo posible, y por unos breves instantes, en el lapso de unas horas, se regresa a un momento en el que todo está simplemente bien. Claro, al despertar en la mañana (o en la tarde, dependiendo de cada quién) del 1 de enero, nos damos con la realidad nuevamente, y es otra vez un enfrentarse a la vida diaria. Pero al menos, por unos momentos, el año nació de forma simplemente perfecta. Nada de qué preocuparse, nada de qué dolerse, simplemente un año limpio y listo para hacer con él lo que nos plazca en gana.
 
De una forma u otra, y aunque sepamos que el tiempo es un continuo y que lo que pasó ayer sigue influyendo hoy aunque haya, según el calendario, un año de diferencia entre uno y otro, todos nos entregamos un poco a esta esperanza: que el año que empieza sea mejor. De allí los saludos, de allí el "feliz año nuevo", de allí nuestra súbita alegría por el nuevo engendro que nos llega.
 
¡Feliz año, entonces, y que este año que viene sea mejor para todos! Pero no sólo por cábalas, sino con el corazón. Que este año hagamos las cosas que hemos dejado pendientes, que nos olvidemos de borrones y cuentas nuevas y sigamos nuestras historias, para corregir nuestros errores, continuar nuestros aciertos y, sobre todo, mantenernos en esta corriente infinita que es nuestra vida. Que este año no sea sólo un motivo de esperanzas sino de trabajo duro, para que el 2006 sea tal y como lo esperamos.
 
Así que, 2006, ya lo sabes… ¡más te vale portarte bonito, o si no…!
 
 
~ El Doc
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Abriendo puertas, cerrando heridas…

noviembre 8, 2005
Tras varias conversaciones con muchos amigos durante este mes de ausencia, cada vez se me hace más clara una conclusión: TODO EL MUNDO TIENE UNA GIGANTESCA PALTA EXISTENCIAL SOBRE CÓMO CERRAR ALGUNOS TEMAS PENDIENTES. Es gracioso pero pareciera que todos tienen un trabajo que no quieren dejar ir, una persona que les hizo daño y de la cual no saben cómo vengarse ni si en realidad quieren hacerlo, pero siguen con el rencor dentro, un amor que no les da "bola" y aún así siguen medio arrastrados, una circunstancia que cambió pero aún no pueden – o, en la mayoría de los casos, no quieren – adaptarse a ella… en fin. La lista es larga. Yo digo… ¿no sería más fácil decir de una buena vez: "a la mierda!" y seguir adelante?
 
 
¿Recordar es volver a vivir o borrón y cuenta nueva? 
 
Muchos de los casos que me he encontrado, siendo de distintos tipos y ámbitos de la esfera humana, tienen en común básicamente una cosa: la sensación de pérdida, de abandono o de cambio de una situación deseada, y el dolor que dicho cambio causó o la incapacidad de aceptar tal cambio y seguir adelante. Por ejemplo, el chico que persigue a una chica y la persigue y la persigue y ella lo chotea o no le da bola. O sea… yo sé que te gusta mucho, que la quieres, que crees que es el amor de tu vida… pero ya abúrrete, ¿no? Hay una cosa que ya debería estar en claro: ella no te quiere como pareja. Y si es así, por más que sea una desilución, tantas horas perdidas tras ella, tanto esfuerzo… seguir allí va a ser más esfuerzo, más desilución, más horas perdidas. Y no es que sea fatalista, sino más bien, práctico. Si el asunto es un imposible – y muchas veces queda claro que lo es -, seguir allí sólo va a demorar la desilución, pero la va a hacer más grande. Y como nosotros lo sabemos, seguimos allí, para no sufrir un dolor y aceptar una realidad aplastante como un elefante cayendo desde un quinto piso, pero en cambio nos comemos el dolor en cómodas cuotas mensuales que al final van a terminar siendo más dolorosas – sobre todo, porque al final igual nos va a caer el elefante encima -.
 
¿Cuántas veces nos hemos aferrado a algo y no sabemos cómo decirle adiós? En temas de relaciones, hay millones de ejemplos: el amigo que no quieres perder, por más que se está alejando; la pareja que te dejó y que aún sigues; la pareja que nunca fue, que nunca te dejó entrar y que todavía afanas para ver si "el que la sigue la consigue"; la pareja que dejaste, pero a quien no le quieres decir que estás saliendo con otra persona para "no causarle dolor"… BULLSHIT! ¡Todas esas son excusas! Lo único que uno hace al seguir allí es malgastar tiempo, dejar de aceptar un hecho que tarde o temprano va a tener que aceptar igual y, sobre todo, que va a venir con intereses y comisiones. En realidad, por no salir de nuestro nidito confortable de la comodidad, de lo conocido, del "ya me acostumbré a… (llenar aquí con lo que corresponda)", no nos atrevemos a dar un paso fuera del mundo construido y conocido – por más de que ya se haya caído en pedacitos – y seguimos aferrados a algo que ya cambió, que ya no es o que, simplemente, ya no nos quiere.
 
Por otra parte, tenemos la otra posición. Odio visceral, negación, borrón y cuenta nueva, acá no pasó nada, soy fuerte soy duro y grande, no me entran balas. Claro… olvídate de todo lo que pasó. Solución también simple. Si bien te permite continuar, implica juzgar todo un trozo de vida como que no valió para nada o que nunca existió… perdiendo así las enseñanzas que podamos sacar de dicho momento. O sea… si nos olvidamos de la chica ésta… la borramos de nuestra vida… y no reflexionamos… ¡vamos a cometer el mismo error una y otra vez! Nunca vamos a continuar, porque seguimos "pasando" por algo, pero no lo "sobrepasamos". De otra forma, el borrón y cuenta nueva nos evita la desilución y el reconocimiento al negar la realidad, la existencia o la verdad de una situación o un sentimiento. Así, lo único que nos afecta es no habernos dado cuenta de la fantasía, pero no tenemos que aprender nada porque usualmente la culpa se traslada a las circunstancias (no sé cómo no me dí cuenta) o a la otra persona o situación (al fin se quitó la máscara!). No nos detenemos a analizar lo que nosotros hicimos, el rol que jugamos en la situación que nos tenía atrapados ni a aprender lo que tenemos que aprender para una próxima vez.
 
 
¿Un punto intermedio?
 
Pues sí… si bien es lo más difícil, un punto intermedio, un compromiso entre reconocimiento, reflexión y acción nos permite superar este tipo de situaciones. El trabajo que eso implica, sin embargo, es fuerte, y es por eso que muchas personas prefieren las soluciones más fáciles.
 
Lo primero que hay que reconocer es si, ciertamente, la situación es imposible o es demasiado trabajosa. Tal vez algo ha cambiado y nada hay más que hacer, ya no va a ser posible regresar – por más que queramos – a una situación anterior. Tal vez lo que queremos ya no requiere más, no está listo, no está consolidado, no hay nada más que podamos hacer que esperar y dejar que las cosas se cocinen a fuego lento, y meterle más fuerza tal vez haga más daño que bien. Puede ser que sí sea posible y, que si realmente estamos dispuestos y queremos algo, entonces hay que tomar la iniciativa y seguir, no simplemente quedarnos lamentando "¿por que no sucede? ¿por qué se demora?". A veces, las "imposibilidades" son más fruto de una inacción, en la cual no tenemos las agallas para seguir, pero tampoco la voluntad para retroceder, y nos quedamos estáticos en un punto.
 
Una vez sabido a qué nos enfrentamos, el siguiente paso es la reflexión. ¿Qué causó que llegara a este punto muerto? ¿Por qué no lo ví antes? ¿Qué hice que causó esto y qué podría haber hecho para evitarlo o darme cuenta antes? Esta parte tiene que ser muy sincera, puesto que lo que se busca no es lo más fácil – transferir responsabilidad – sino caer en el reconocimiento de lo que sucedió y en el aprendizaje para el futuro. La experiencia que nos trae cada acción y cada resultado. Como dicen, nada es inútil: algunas cosas nos sirven de mal ejemplo o de aprendizaje para saber que por allí no se debe ir.
 
Finalmente, la acción. Usualmente, si identificamos bien dónde estamos y reconocemos claramente lo que pasó, el paso siguiente – para dónde hay que ir – es muy claro. Este paso, si bien es fácilmente reconocible, requiere de mucha fuerza de voluntad, puesto que seguir el camino no siempre es fácil, e incluso implique aceptar el dolor o arrancar el rencor o cerrar el capítulo; he aquí, precisamente, lo que se quiere evitar al tomar las alternativas más largas pero más fáciles. Nadie dijo que las mejores rutas fueran las más fáciles.
 
 
¿Y ahora?
 
Ahora… nada. Estoy completamente seguro de que cada uno, dentro de sí, reconoce algunas decisiones que debe pero no quiere tomar, o algunos caminos por los cuales debería de seguir pero tiene miedo de dejar lo conocido, de seguir avanzando, de crecer, de cerrar un capítulo, de abrir una nueva puerta… etc. Sin embargo, lo que no cambia, muere o se estanca; el crecimiento es constante cambio y adaptación, a veces simple, a veces dolorosa, a veces complicada, pero necesaria. ¿Qué puertas hay que abrir y qué ventanas hay que cerrar? ¿Qué nuevos colores atenuar al blanco y negro? ¿Qué adioses hay que dar o rutas que seguir? Ésta ya pasa a ser una pregunta personal y yo también, al redactar este texto, he identificado unos cuantos adioses y unos cuantos caminos que debo seguir. Tú, que me lees, probablemente hayas hecho otro tanto.
 
Ganar, perder e incluso huír forman parte de la batalla. Lo que es inadmisible es quedarse atracado en un punto, paralizado por el miedo o por el temor a lo desconocido.
 
 
~ El Doc
…son nuevos recuerdos que olvidar…
 
 

 
Cerrando capítulos
Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. ¿Terminó tu trabajo? Se acabó la relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje? ¿La amistad se acabó?
 
Puedes pasar mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette, y en tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque, en la vida, tú, tus amigos, tus hijos tus hermanas, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos. A pasar la hoja. A terminar con etapas o con momentos de la vida, y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, hecho está. Y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. Los hechos pasan, ¿y?, ¡hay que dejarlos ir!
 
Por eso, a veces, es tan importante romper fotos, quemar cartas, destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa. Papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida, nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de "quién eres". No, suelta. Con el resentimiento, al encender "tu televisor" personal para darte, y darle al asunto, lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte, ni vivir lo de hoy con satisfacción.
 
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (¿para qué?), necesidad de aclaraciones,  palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. Si puedes enfrentarlos ya, y ahora, ¡hazlo! Si no, déjalo ir, cierra capítulos. Convéncete de que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia, sino porque tú ya no encajas ahí: en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, ya no eres el mismo que se fue hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué volver.
 
Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tu serás el mismo, ni el entorno al que regreses será igual, porque en la vida, nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprende lo que ya no esta en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ninguna persona, ningún lugar, ningún trabajo, porque cuando llegaste a este mundo, lo hiciste sin ese adhesivo, por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse, y humanamente se puede lograr porque, te repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero?, cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta. Hay tantas palabras para significar salud mental, y, cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Así es la vida!
 
 
(Autor desconocido)
 
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